domingo, 28 de diciembre de 2014

    El malargüino referente mundial del judo

Pablo Villarruel empezó a los 13 años a competir. Desde su departamento llegó a los escenarios más exigentes. Hoy tiene a cargo a un grupo de chicos que se destacan por sus logros deportivos y personales.

  • Domingo, 28 de diciembre de 2014
    • Edición impresa, Los Andes, Pablo Yanez. 

Pablo Villarruel es cinturón negro, cuarto dan. Ya lleva más de 20 años en este deporte y a los 21 se inició como profesor gracias al apoyo de Eduardo Mena, docente de la Universidad Nacional de Cuyo. “Él me llevó a Buenos Aires para rendir mi primer dan y realmente lo respeto mucho y lo admiro, porque él marcó mi camino.” Actualmente  Pablo está al frente de la Escuela Municipal de Judo.

En Malargüe el profesor Villarruel es reconocido por el trabajo que realiza con sus judocas, porque no sólo les enseña a crecer como deportistas, sino a ser mejores personas.
En este sentido, y por mencionar una de las actividades realizadas, a principio de año recolectaron ropa y mercadería y en dos camionetas viajaron más de 180 kilómetros con destino al paraje Ranquil Norte. Allí entregaron las donaciones y compartieron durante la jornada con los estudiantes de la escuela Nº 4-200 S/N Albergue de Ranquil Norte.

El grupo del profesor Villarruel tenía en agenda participar de un sudamericano de judo en Uruguay y después de realizar las gestiones correspondientes con el municipio de Malargüe, premiaron al mejor estudiante de ese colegio con un viaje con todo pago para que acompañara al equipo.
Oscar Montesino fue el alumno que a consideración de los directivos y docentes era merecedor del premio. “Para nosotros fue muy grato poder llevar en este viaje a un chico que vive en el medio del campo, teniendo en cuenta que sus posibilidades de viajar son más escasas. Oscar vivió desde adentro esa importante competencia agregó.

Pablo tiene a cargo un grupo de 150 chicos en la escuela municipal y en este 2014 han viajado en dos oportunidades a Brasil, Chile y Uruguay. Además, han participado de varios torneos a nivel nacional y siempre han conseguido premios.
Es por ello que en este año fueron invitados, con todo pago, a Japón, Australia y Estados Unidos. “Para nosotros es muy importante recibir invitaciones de distintos lugares del mundo, sólo teníamos que costear el transporte, pero no pudimos participar porque no teníamos el dinero para los pasajes” explicó el profesor.

De sus 150 pupilos, 40 son luchadores y 18 son de alta competencia. Entre ellos se puede mencionar a un campeón mundial y a 8 campeones panamericanos. Además Villarruel destaca que varios han mejorado notablemente el nivel por lo que de manera progresiva el grupo que viaja a participar en distintas competencias se incrementa día a día.

Uno de los puntos que Pablo destaca es que de su escuela cinco judocas han conseguido el cinturón negro. “Eso me llena de orgullo, porque ellos salieron de mi lado y ahora son profesores, realmente es muy gratificante porque se les han abierto las puertas para que vayan creciendo y realmente lo han conseguido”, dijo.

“A varios de los luchadores los hemos acompañado para que terminen la escuela primaria o secundaria y ahora se nos van tres. Se irán a estudiar a la ciudad de Mendoza” comentó Villarruel. Explicó que varios chicos en un principio tenían serios problemas de conducta y con el tiempo han ido mejorando. 

Pablo destaca la confianza que le depositan los padres y eso “ha determinado que con el tiempo el grupo haya crecido y cuando viajamos, destaca, vemos que otras escuelas llevan a 15 competidores y nosotros presentamos a 40”. Villarruel es consciente del nivel de sus judocas y reconoce que esto ha sido el resultado de una labor responsable de un equipo.