sábado, 15 de agosto de 2026

Cuando la influencia política se cruza con la gobernanza deportiva / When political influence meets sports governance


Durante más de un siglo, el deporte internacional se ha construido sobre un principio fundamental: la autonomía. El
Comité Olímpico Internacional -COI-, las federaciones internacionales y los comités olímpicos nacionales han defendido sistemáticamente su capacidad para establecer normas y adoptar decisiones sin injerencias políticas. Este principio ha dado forma a la gobernanza del Movimiento Olímpico y continúa siendo una protección esencial frente a los gobiernos u otros actores externos que pretendan utilizar el deporte en beneficio de sus propios intereses.

Sin embargo, el entorno que rodea a ese principio está cambiando. El día de la final del Mundial de la FIFA 2026, el secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, se refirió a una sanción que, según su relato, había sido suspendida después de que un jefe de Estado contactara con el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación -FIFA-. También advirtió sobre la expansión de las apuestas relacionadas con acciones individuales de los partidos y la decisión de la FIFA de incorporar como socio oficial a un mercado de predicciones. En lugar de anunciar un procedimiento contra la federación, Berset propuso abrir lo que denominó un “tercer tiempo”: un diálogo de trabajo con la FIFA para desarrollar un marco de integridad de cara al Mundial de 2030. El episodio no representa únicamente otro desacuerdo entre una institución política y una organización deportiva. Refleja una transformación más amplia en la manera en que gobiernos, reguladores e instituciones internacionales observan la gobernanza del deporte mundial.

La autonomía en un panorama deportivo cambiante

El debate ya no consiste simplemente en determinar si el deporte debe conservar su autonomía. Cada vez se centra más en cómo debe funcionar esa autonomía en un mundo donde las organizaciones deportivas internacionales ejercen una considerable influencia económica, política y social. Las federaciones internacionales ya no son únicamente reguladores técnicos. Organizan competiciones mundiales valoradas en miles de millones, conceden derechos de organización, negocian directamente con gobiernos, gestionan amplios programas comerciales y adoptan decisiones sobre elegibilidad, integridad, protección y derechos de los deportistas. Sus normas pueden afectar a carreras profesionales, representaciones nacionales, acceso a competiciones y distribución de importantes recursos económicos.

A medida que ha aumentado su influencia, también han evolucionado las expectativas. Los gobiernos reclaman una mayor transparencia, mientras los tribunales deben resolver controversias que antes se gestionaban casi exclusivamente dentro de las estructuras deportivas. Las organizaciones internacionales promueven estándares de gobernanza más exigentes y los poderes públicos examinan cada vez más cómo ejercen las entidades deportivas sus facultades regulatorias y comerciales. Esta evolución no debería interpretarse automáticamente como una injerencia política ni como un intento de debilitar la autonomía institucional. Refleja la realidad de que el deporte mundial se ha convertido en una parte importante de la vida pública internacional y que las organizaciones con una influencia tan amplia afrontan inevitablemente mayores exigencias de rendición de cuentas.

Cuando la supervisión no significa injerencia

La jurisprudencia europea ya muestra cómo está cambiando esta relación. En su sentencia de 2023 sobre la Superliga europea, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea -TJUE- no retiró a la FIFA y a la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol -UEFA- su autoridad para regular el fútbol ni les ordenó aprobar la competición propuesta. Determinó que las facultades para autorizar competiciones e imponer sanciones debían ejercerse mediante criterios transparentes, objetivos, no discriminatorios y proporcionados. La sentencia reconoció la estructura particular del deporte, pero también dejó claro que sus actividades económicas y decisiones regulatorias continúan sometidas a la legislación.

Ese mismo equilibrio aparece en el planteamiento del Consejo de Europa. Su Carta Europea del Deporte reconoce los procesos autónomos de decisión de las organizaciones deportivas, pero también establece que actúan dentro de los límites de la legislación aplicable y deben seguir principios de buena gobernanza. La institución ha trabajado anteriormente junto al movimiento deportivo para crear convenios vinculantes sobre seguridad de los espectadores, lucha contra el dopaje y manipulación de competiciones. Su trabajo actual en una nueva recomendación que aborda conjuntamente la autonomía y la buena gobernanza refleja un esfuerzo institucional por conciliar ambos principios, en lugar de considerarlos necesariamente contradictorios.

La buena gobernanza como garantía de independencia

Esa distinción resulta fundamental. La injerencia política se produce cuando un gobierno, un cargo electo u otro actor con poder intenta influir en una sanción, elección, decisión de elegibilidad o norma competitiva para favorecer un interés particular. La supervisión legítima persigue una finalidad diferente: aplicar las leyes generales, proteger derechos fundamentales, exigir que las decisiones estén motivadas y garantizar que las facultades regulatorias se ejerzan de manera coherente. Aun así, los límites pueden resultar difíciles de identificar, especialmente cuando los gobiernos financian grandes acontecimientos, proporcionan seguridad, construyen instalaciones o negocian directamente con las federaciones internacionales. La declaración del Consejo de Europa sobre la FIFA contiene las dos dimensiones de esta tensión: critica una supuesta presión política sobre una decisión deportiva y, al mismo tiempo, solicita participar en el desarrollo de un marco internacional de integridad.

Por tanto, la pregunta más importante ya no es si las instituciones políticas deben permanecer completamente fuera del deporte. La cuestión es cómo pueden las organizaciones deportivas autónomas conservar su independencia mientras responden a las expectativas legítimas de las sociedades en las que operan. El deporte no puede funcionar eficazmente sin autonomía, pero es poco probable que la autonomía por sí sola pueda sostener la legitimidad institucional mientras continúa aumentando el escrutinio público. El futuro de la gobernanza deportiva internacional quizá dependa menos de defender la autonomía como un principio abstracto y más de demostrar que las instituciones autónomas pueden gobernarse con integridad, transparencia y responsabilidad. Durante más de un siglo, la autonomía ha sido la principal defensa institucional del deporte frente al control político directo. La próxima década puede determinar si la buena gobernanza se convierte en el principio que proteja a la propia autonomía.

Evaluación de THE IN

Nivel de evidencia: alto

Las instituciones políticas, los gobiernos, los reguladores, los tribunales y las organizaciones internacionales intervienen cada vez más en asuntos que antes gestionaban casi exclusivamente los organismos deportivos. Las recientes declaraciones institucionales, sentencias judiciales y marcos de gobernanza ofrecen pruebas claras de esta evolución.

Tendencia emergente

El deporte internacional está entrando en un entorno de gobernanza en el que la autonomía institucional y la rendición de cuentas pública se consideran cada vez más requisitos complementarios. Esto no elimina el riesgo de injerencia política, pero aumenta la importancia de distinguir entre una influencia indebida y una supervisión legítima.

Una posible conclusión

Las organizaciones mejor situadas para salir reforzadas quizá no sean las que defiendan su autonomía con mayor contundencia, sino aquellas capaces de demostrar que la autonomía y una gobernanza ejemplar pueden coexistir satisfactoriamente.

Sobre THE IN
THE IN es el sistema de inteligencia institucional de SportsIn, pionero en una nueva categoría de inteligencia institucional para los medios deportivos, que integra la experiencia humana, el razonamiento estratégico y las tecnologías avanzadas de inteligencia en un único sistema en constante evolución.
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For more than a century, international sport has been built upon one fundamental principle: autonomy. The International Olympic Committee -IOC-, international federations and national Olympic committees have consistently defended their ability to establish rules and make decisions without political interference. This principle has shaped the governance of the Olympic Movement and remains an essential protection against governments or other external actors attempting to use sport for their own interests.

The landscape surrounding that principle, however, is changing. On the day of the 2026 FIFA World Cup final, Council of Europe Secretary General Alain Berset referred to a sanction that, according to his account, had been suspended after a head of state contacted the president of the Fédération Internationale de Football Association -FIFA-. He also warned about the expansion of betting on individual moments within matches and FIFA’s decision to welcome a prediction market as an official partner. Rather than announcing proceedings against the federation, Berset proposed opening what he called a “third half”: a working dialogue with FIFA to develop an integrity framework for the 2030 World Cup. The episode is not merely another disagreement between a political institution and a sports organisation. It illustrates a broader transformation in how governments, regulators and international institutions view the governance of global sport.

Autonomy in a changing sporting landscape

The debate is no longer simply about whether sport should remain autonomous. It is increasingly about how that autonomy should operate in a world where international sports organisations exercise considerable economic, political and social influence. International federations are no longer only technical regulators. They organise global competitions worth billions, award hosting rights, negotiate directly with governments, manage extensive commercial programmes and make decisions concerning eligibility, integrity, safeguarding and athlete rights. Their rules can affect careers, national representation, access to competitions and the distribution of substantial financial resources.

As their influence has grown, expectations have evolved accordingly. Governments are demanding greater transparency, while courts are being asked to resolve disputes once handled almost exclusively within sporting structures. International organisations are promoting higher governance standards, and public authorities are increasingly examining how sports bodies exercise their regulatory and commercial powers. This development should not automatically be interpreted as political interference or as an attempt to weaken institutional autonomy. It reflects the reality that global sport has become an important part of international public life and that organisations with such extensive influence inevitably attract greater demands for accountability.

When scrutiny does not mean interference

European jurisprudence already demonstrates how this relationship is changing. In its 2023 judgment on the European Super League, the Court of Justice of the European Union -CJEU- neither removed the authority of FIFA and the Union of European Football Associations -UEFA- to regulate football nor ordered them to approve the proposed competition. It determined that powers to authorise competitions and impose sanctions must be exercised through transparent, objective, non-discriminatory and proportionate criteria. The judgment recognised the particular structure of sport while making clear that its economic activities and regulatory decisions remain subject to the law.

The same balance is reflected in the Council of Europe’s approach. Its European Sports Charter recognises the autonomous decision-making processes of sporting organisations, but also states that they operate within the limits of applicable legislation and should follow good governance principles. The institution has previously worked alongside the sports movement to create binding conventions on spectator safety, anti-doping and the manipulation of competitions. Its current work on a new recommendation addressing autonomy and good governance together reflects an institutional effort to reconcile the two principles rather than treat them as necessarily contradictory.

Good governance as a safeguard for independence

That distinction is crucial. Political interference occurs when a government, elected official or other powerful actor attempts to influence a sanction, election, eligibility decision or competition rule to advance a particular interest. Legitimate oversight has a different purpose: applying general laws, protecting fundamental rights, requiring decisions to be reasoned and ensuring that regulatory powers are exercised consistently. The boundaries can still become difficult to identify, especially when governments finance major events, provide security, build venues or negotiate directly with international federations. The Council of Europe’s statement regarding FIFA contains both sides of this tension: it criticises alleged political pressure on a sporting decision while also asking to participate in the development of an international integrity framework.

The most important question, therefore, is no longer whether political institutions should remain entirely outside sport. It is how autonomous sports organisations can preserve their independence while responding to legitimate expectations from the societies in which they operate. Sport cannot function effectively without autonomy, but autonomy alone is unlikely to sustain institutional legitimacy while public scrutiny continues to increase. The future of international sports governance may depend less on defending autonomy as an abstract principle and more on demonstrating that autonomous institutions can govern themselves with integrity, transparency and responsibility. For more than a century, autonomy has served as sport’s principal institutional defence against direct political control. The next decade may determine whether good governance becomes the principle that protects autonomy itself.

THE IN Assessment

Evidence level: High

Political institutions, governments, regulators, courts and international organisations are becoming increasingly involved in matters that were once governed almost exclusively by sports bodies. Recent institutional statements, legal judgments and governance frameworks provide clear evidence of this development.

Emerging pattern

International sport is entering a governance environment in which institutional autonomy and public accountability are increasingly treated as complementary requirements. This does not eliminate the risk of political interference, but it makes the distinction between undue influence and legitimate oversight more important.

One possible conclusion

The organisations best placed to emerge stronger may not be those that defend autonomy most forcefully, but those capable of demonstrating that autonomy and exemplary governance can successfully coexist.

About THE IN
THE IN is SportsIn’s Institutional Intelligence System, pioneering a new category of institutional intelligence for sports media by integrating human expertise, strategic reasoning and advanced intelligence technologies into one evolving system.

LOS INOLVIDABLES OLVIDADOS

 LOS INOLVIDABLES OLVIDADOS

El Libro Ceremonial del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano es un compendio que recoge la trayectoria de todos los Inmortales del deporte nacional. Se pone en circulación cada año, el mismo día en que se exaltan los nuevos miembros.

Sin duda, se trata de un documento de colección, indispensable para todo aquel que valore a nuestros héroes deportivos. Puede consultarse en: https://www.pabellondelafama.do/

El Pabellón de la Fama es una entidad privada, sin fines de lucro, que cuenta con comisiones especializadas para la selección de los nominados.

Recientemente, varios Inmortales del Deporte Dominicano manifestaron públicamente su malestar ante la falta de atención por parte de los organizadores de los pasados XXV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, especialmente por las dificultades para obtener acreditaciones durante la justa. Muchos señalaron directamente a los federados, a quienes califican como una oligarquía deportiva que los ignoró por completo.

Desde nuestra perspectiva, consideramos que los atletas y entrenadores que participaron en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe (1974) deben comprender que han pasado más de dos generaciones, 54 años. Quienes nacieron hace veinte años desconocen por completo aquellos eventos y sus protagonistas.

Esperar homenajes o facilidades por parte de la actual cúpula deportiva —federados, olímpicos y la organización productora del espectáculo centroamericano y del Caribe— era, en realidad, un sueño imposible.

Cuanto mayor fue el nivel deportivo alcanzado en la juventud, más grande puede resultar el contraste con la vida posterior. Pretender que esos logros sean reconocidos por los oligarcas del deporte puede llevar a la frustración e, incluso, caer en el narcisismo.

Frases como "nadie me menciona", "no se acuerdan de mí" o "he dado mi vida y mi salud por el deporte, y los oligarcas ni siquiera me conocen" reflejan ese desencanto.

Lo cierto es que federados, olímpicos y hasta los proveedores tienen su mirada fija en el presupuesto deportivo, que depende del dinero público y carece de una supervisión estatal efectiva. Veremos en diciembre quiénes terminan quedándose con ese presupuesto. En Diciembre del año en curso son las votaciones para elegir el Comité Olímpico Dominicano, la pelea es fuerte por el control del presupuesto.

Por Mayobanex Mueses



miércoles, 29 de julio de 2026

JUDO EN JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE 1974-2026 Y SU MEJOR PARTICIPACIÓN EN SAN SALVADOR 2002

JUDO EN JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE 1974-2026 Y SU MEJOR PARTICIPACIÓN EN 
SAN SALVADOR 2002

 

Santo Domingo, República Dominicana.- Finalizada la participación de la disciplina de Judo en estos XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, los que iniciaron el 24 de julio y concluirán el 8 de agosto, donde algunas versiones interesadas quieren priorizar la misma como la más fructífera de esta disciplina desde su inicio en el medallero en 1974 hasta la fecha.
Es bueno ceñirnos a las estadísticas para que los sentimientos o las descalificaciones sin fundamento no nos hagan caer en errores que pudieran tergiversar la historia sin ver con relevancia la época, los aportes económicos, calidad de atletas y capacidad de los entrenadores, entre otros muy importantes factores.
Esta vez las competiciones se realizaron en la Casa Nacional del Judo Ingeniero Jaime Casanova Martínez del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte de esta ciudad Primada de America, donde el país es anfitrión por tercera vez.
La Republica Dominicana inicio estas participaciones medallisticas en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 1974, cuyo lema era “Compromiso de Todos”, donde en solitario se logro una medalla de bronce.
Para los XIII Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en la ciudad de Medellin, Colombia en esta nueva incursión repetimos la medalla bronceada para continuar en el importante cuadro de medallas.
En La Habana 1982 y la versión número catorce el judo dominicano no vio acción ya que el para ese entonces presidente del Comité Olímpico Dominicano (COD), ingeniero Roque Napoleón Muñoz, y el profesor Sixto Rafael Inchaustegui Rodríguez, presidente de la Federación Dominicana de Judo del Kodokan (Fedojuko), no pudieron armonizar sus diferencias, probablemente personales, quedando esta disciplina de origen japones fuera del magno evento regional.
La suerte estaba echada pues para los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santiago 86, el judo retorno de una manera significativa al lograr dos de oro, cuatro de plata y ocho de bronce, totalizando catorce preseas y de esta manera la disciplina aporto el 75 por ciento del medallero de la delegación dominicana. Resaltar que era la primera vez que el judo femenino se incluía en esta antigua justa regional.
Los XVI Juegos Centroamericanos y del Caribe 1990 tuvieron su sede en ciudad de México y donde el judo dominicano totalizó nueve preseas con cuatro de plata y cinco de bronce.

Para 1993 los juegos fueron a Ponce, Puerto Rico y esta vez nos colocamos con 11 preseas repartidas en cinco de plata y seis de bronce en la versión número diez y siete del certamen más antiguo a nivel centroamericano y del caribe.

A Maracaibo, Venezuela 1998, le fueron asignados los juegos en su versión número XVIII oportunidad en que logramos 12 preseas con cuatro de plata y ocho de bronce.

Los XIX Juegos Centroamericanos y del Caribe, San Salvador 2002, el judo dominicano se alzó con 6 medallas de oro, 4 de plata y 4 de bronce, totalizando 14 preseas, para dominar ampliamente el certamen atlético en ambas ramas y así declararse campeón absoluto. La opción máxima de medallas era de 18 preseas para una efectividad marcada por un 78 por ciento.
Para Cartagena 2006 en la versión número 20 los peladores dominicanos obtuvieron una presea dorada, seis de plata y cinco de bronce, totalizando 12 metales, una excelente participación en ambas ramas.
La versión de Puerto Rico, Mayagüez 2010 fue una significativa participación en que el judo dominicano con 13 preseas hicieron la marcada diferencia entre otras delegaciones con un oro, cuatro plata y ocho bronce donde Cuba no estuvo presente agotando la versión número veinte y uno.

En Veracruz 2014 tuvimos un marcado retroceso pues las preseas alcanzadas fueron cinco de plata y cuatro de bronce dejando atrás las medallas doradas que habíamos conquistado de manera consecutiva en 2002, 2006 y 2010, esta fue la versión número veinte y dos.

De Barranquilla 2018 y la versión número veinte y tres la que consideramos exitosa con sus tres preseas doradas, tres de plata y seis de bronce y así sumar 12 metales.

El Salvador 2023 en la versión veinte y cuatro la participación dominicana fue con cuatro plata y cinco de bronce totalizando nueve preseas en una pobre presentación.
Ahora en 2026 con tres medallas de oro, dos de plata y siete de bronce la escuadra dominicana, femenina y masculina, hicieron un importante aporte al medallero de la disciplina y a la delegación dominicana, iniciando, al igual que en Santiago 86 con dos preseas doradas en la manos de Andrea Confesora Hernández e Ines González, vegana y azuana, respectivamente.

Sin duda alguna El Salvador en 2002 fue un hito para el judo dominicano siendo la mejor participación hasta la fecha con 6 preseas de oro, cuatro de plata e igual cantidad de bronce totalizando las 14 preseas empatando con Santiago 1986 en cantidad de medallas, pero mejorando sustancialmente en la calidad de estas.
En 2026 los dirigentes del patio han tenido todo el apoyo económico y de facilidades en la preparación de los atletas, de organismos oficiales estatales, olímpicos, empresariales e internacionales en contraste con versiones de los años ochenta, noventa y el inicio de la década de comienzo de siglo.

Ojala que los teóricos del patio no saquen a relucir que las medallas de San Salvador 2002 no tienen valor porque Cuba no fue al igual que Mayagüez 2010 pues sería lo mismo que decir sobre los medallistas olímpicos de Moscú 1980 y  Los Ángeles 1984 donde los Estados Unidos no asistió a Moscú 1980 y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se ausentó de Los Ángeles 1984; dejan de ser Campeones Olímpicos? 
Seria lo mismo que decirle a Dulce María Piña, José Vicbart Geraldino, José de Jesús Vázquez, entre otros, que sus medallas obtenidas en eventos donde Cuba no participó, carecen de calidad.

En el país debemos de acostumbrarnos a valorar las acciones deportivas en el debido contexto de la estadística, de las medallas que otorga el certamen en cada disciplina, de las posibilidades reales de medallas de acuerdo a los experimentados técnicos en cada área, de las medallas que realmente se logran para contrastarlas con la proyección de los técnicos, de la composición de la delegación, de la inversión monetaria por equipo o por atleta, etc., y de situaciones médicas, sicológicas, y los cambiantes tiempos de una era de modernidad y de la información, etc.
Cabe resaltar que no es lo mismos competir en una planilla en deportes de combate con 10 o 18 adversarios que en otra de 6 u ocho.

 


domingo, 19 de julio de 2026

Confederación Dominicana de Judo realiza capacitación en Manejo de Eventos de Elite / Dominican Judo Confederation Conducts Training in Elite Event Management

Confederación Dominicana de Judo realiza capacitación en Manejo de
Eventos de Elite.

Santo Domingo, República Dominicana.- La Confederación Dominicana de Judo (Condojudo), desarrollo un Curso de Capacitación en el Manejo de Eventos de Elite donde participaron técnicos de las diferentes entidades afiliadas a esta organización de carácter nacional.
La actividad en cuestión se desarrolló en las instalaciones del Club Los Prados en esta ciudad capital.
Como expositores estuvieron los señores Gilber Frankbel De León Puello, Jaime Casanova Martínez, Alquimedes Ortiz Cruz y Fanny Bello, quienes interactuaron con los participantes.
Los temas manejados por los expertos giraron en torno a la organización, estrategia, logística operativa y las mejores experiencias con competidores y espectadores.
En cuanto a la Planificación y Gestión Estratégica los puntos más importantes están en el diseño del evento, presupuesto y viabilidad, cumplimiento legal y normativo de acuerdo al país donde se realice en certamen atlético de las artes marciales.
Los ponentes hicieron hincapié en el tema de Logística y Operaciones definiendo la selección y montaje de la sede, producción técnica y la gestión de la multitud con el control de accesos, seguridad privada y los importantes protocolos de emergencia.
El Protocolo Deportivo y Oficiales fue uno de los temas que dé más interés de los presentes cuando se trató la reglamentación y arbitraje, control de pesaje y área médica concluyendo en el manejo de atletas participantes.
La actividad que concito el interés de los participantes finalizo con el tema de Marketing, Patrocinios y Experiencia sobre la Presencia del Espectador donde se trató la estrategia del mercadeo, activación de las marcas y sus patrocinadores, hospitalidad con la experiencia de los VIP, zonas de comida y ceremonias de premiación, resultados técnicos del certamen, entre otros.
Entre los participantes estuvieron Francisco Arias, Francisca Altagracia Ortega, Edward José Feliz, Jonathan Fernández Ferreira, Yesmailin Bello y Yaraymi Ortiz Tuburcio, entre otros.
Por la Condojudo estuvo presente su secretaria general la señora Fanny Ocasia Bello, quien tuvo a su cargo la apertura del evento resaltando el significado del mismo en la organización, manejó y resultados competitivos de Eventos de Elite a la vez que agradeció la presencia de los participantes.
19 julio 2026.

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Dominican Judo Confederation Conducts Training in Elite Event Management
Santo Domingo, Dominican Republic.– The Dominican Judo Confederation (Condojudo) held a training course on elite event management, attended by technicians from various entities affiliated with this national organization.
The event took place at the Los Prados Club in the capital city. Presenters included Gilber Frankbel De León Puello, Jaime Casanova Martínez, Alquimedes Ortiz Cruz, and Fanny Bello, who interacted with the participants.
The topics covered by the experts focused on organization, strategy, operational logistics, and best practices for managing competitors and spectators.
Regarding strategic planning and management, the most important aspects included event design, budgeting and feasibility, and legal and regulatory compliance in the host country.
The speakers emphasized the topic of Logistics and Operations, defining the selection and setup of the venue, technical production, and crowd management, including access control, private security, and essential emergency protocols.
The Sports and Officials Protocol was one of the topics that generated the most interest among the attendees, covering regulations and refereeing, weigh-in control, and the medical area, concluding with the management of participating athletes.
The activity, which captivated the participants, concluded with the topic of Marketing, Sponsorships, and Spectator Experience, addressing marketing strategy, brand and sponsor activation, hospitality with the VIP experience, food areas and awards ceremonies, technical results of the event, and more.
Among the participants were Francisco Arias, Francisca Altagracia Ortega, Edward José Feliz, Jonathan Fernández Ferreira, Yesmailin Bello, and Yaraymi Ortiz Tuburcio. Representing Condojudo was its Secretary General, Ms. Fanny Ocasia Bello, who opened the event, highlighting its significance in the organization, management, and competitive results of Elite Events, while also thanking the participants for their attendance.

July 19, 2026

sábado, 18 de julio de 2026

A 30 años de los Juegos Olímpicos del Centenario, Atlanta 1996

 A 30 años de los Juegos Olímpicos del Centenario, Atlanta 1996.

Santo Domingo, República Dominicana.- El viernes 19 julio 1996 el pebetero olímpico fue encendido por el legendario boxeador Muhammad Ali y así iniciaban los llamados Juegos del Centenario, 1896-1996; Juegos de la XXVI Olimpiada inaugurados en el Centennial Olympic Stadium de la ciudad de Atlanta, Georgia.
En la oportunidad me correspondió ser el Jefe de Misión de la delegación dominicana que tenía al excelso boxeador Joan Guzmán como su máxima estrella atlética.
La enseña tricolor en el desfile inaugural la porto la destacada judoka Dulce María Piña para ser la segunda mujer de esa disciplina en recibir ese honor ya que anteriormente lo había hecho Altagracia (Taty) Contreras, judoka, en la cita olímpica previa, Barcelona 1992.
Para el doctor José Joaquín Puello Herrera era su cuarta cita olímpica como presidente del Comité Olímpico Dominicano para ser un importante soporte de la delegación dominicana desde Los Ángeles 1984, Seúl 1988, Barcelona 1992 y ahora con Atlanta 1996 y acumular una medalla de bronce en solitario por el boxeador ido a destiempo, Pedro Julio Nolasco, en Los Ángeles 1984.
Centennial Olympic Stadium
El magno certamen atlético mundial fue inaugurado por el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton acompañado por Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), participando 10318 atletas de los que 6806 fueron hombres y 3512 mujeres con 197 países compitiendo en 26 deportes.
Delegación Dominicana previo a la Ceremonia
Inaugural en el Centennial Olympic Stadium
La delegación dominicana tuvo al coronel Fuerza Aérea Dominicana (FAD), Braudilio Rivas Segura, como Director Administrativo y al también coronel Policía Nacional, doctor Juan A. Niemen, Director Médico, quienes acompañados de Mario Emilio Guerrero estuvieron presentes al momento de explotar el artefacto en el Parque Olímpico del Centenario y que fue la nota negra el 27 de julio 1996 provocando dos muertos y 110 heridos.
Esta explosión hizo que el pánico fuera parte de los participantes en los juegos para rememorar los acontecido en la matanza de los Juegos de Munich, Alemania 1972.

De izquierda a derecha Jaime Casanova,
Braudilio Rivas Segura, Juan Niemen, Rudy
 Zapata y atletas de la Federación Dominicana
de Boxeo (Fedoboxa)
Los dominicanos compitieron en 7 deportes con Juana Rosario Arendel, José Luciano y Adalberto Méndez en atletismo; José Augusto Geraldino Rosello, Francis Figuereo  y Dulce Piña De Oleo, en judo; Blanca Iris Alejo en tenis de mesa; Joelle Schad en tenis; Joan Guzmán, Gabriel Hernández, Rogelio Martínez, Miguel Mojica, Jhonny Nolasco y José Pérez en boxeo; Alfonso Grullart en levantamiento de pesos y Ulises Valentín en lucha, 16 atletas en total de los que 4 eran mujeres, 12 hombres quienes fueron alojados en la Villa Olímpica que era dirigida por la señora A. Rusell Chandler.
En segunda fila y de izquierda a derecha
Juan Niemen, Braudilio Rivas Segura,
Jaime Caanova Martínez y Julio Cross Frías
Varios dirigentes locales acompañaron la delegación en diferentes funciones contándose entre ellos a Julio Cross Frías, Bienvenido Solano, Andrés Polimar, Antonio Acosta y Luisin Mejía Oviedo, entre otros.
Los Estados Unidos ya habían realizado tres versiones anteriores de los llamados Juegos de Verano en San Luis 1904 y Los Ángeles 1932 y 1984.
Como nota curiosa se aumentó el número de países tras la caída de la Unión Soviética en 1991 con aquellos que en Barcelona 1992 participaron con el llamado Equipo Unificado y Rusia compitió como país por separado desde las Olimpiadas de Estocolmo 1912.
En la foto Antonio Acosta, Braudilio Rivas
Segura, José Joaquin Puello, Luisin Mejia,
Julio Cross Frías, entre otros.
A esto se sumó que por primera vez todos los países que integraban el Comité Olímpico Internacional participaban plenamente en este evento multidisciplinario.
Estos juegos se clausuraron el 4 de agosto los que fueron ganados por la delegación estadounidense con 44 medallas de oro, 32 de plata y 25 de bronce para corresponder el segundo lugar a Rusia con 26, 21 y 16 preseas de oro, plata y bronce, respectivamente.
Visita a la residencia del inmortal del deporte
dominicano, Alberto (El Gringo) Torres
Un marcado descontento tuvo la asignación de la sede a la ciudad de Atlanta dado que muchos consideraban a Atenas como merecedora de esta distinción por ser la cuna del olimpismo y primer centenario de la recuperación de los juegos en la era moderna.
Debutaron como nuevos deportes olímpicos el voleibol playa, mountain bike, fútbol femenino y el remo ligero femenino y a diferencia de otros juegos ningún deporte fue presentado como de exhibición.
Jaime Casanova Martínez y Juan Niemen en
el Centennial Olympic Park, Atlanta, Georgia
Finalmente, los juegos fueron un verdadero éxito a pesar del descontento de la sede y de una mascota que todavía algunos a los 30 años de la celebración no entienden el nombre y significado de la misma.
Izzy fue la mascota oficial de los Juegos Olímpicos del Centenario, esta caricatura carismática fue creada por un diseñador estadounidense de nombre John Ryan, personaje antropomórfico de color azul y una de sus características más importantes es que podía transformarse en diferentes formas.
Mascota Izzy
Originalmente fue anunciada con el nombre de Whatizit pero tuvo una fría y cortante acogida del público por lo que el Comité Organizador de Atlanta 1996 pido al diseñador una revisión y edición, a pesar de esto la mascota fue un fracaso total.
Los dirigentes dominicanos compartieron, en un ambiente de camarería, con el primer atleta olímpico dominicano, y su familia, en los Juegos de Tokio 1964, Alberto (El Gringo) Torres, y su familia quienes a la sazón residían en esta ciudad.

Jaime Casanova.
Santo Domingo, República Dominicana.
19 julio 2026


sábado, 4 de julio de 2026

Por qué el COI podría enfrentar un mayor riesgo estratégico que la FIFA / Why the IOC may face greater strategic risk than FIFA

La FIFA registró ingresos de 7.500 millones de dólares en el ciclo comercial de cuatro años previo al Mundial de Qatar 2022, estableciendo un nuevo récord de más de 1.000 millones por encima del ciclo anterior vinculado a Rusia 2018, lo que demuestra que la crítica pública no necesariamente se traduce en daño financiero.

Esto plantea una pregunta importante: ¿por qué la FIFA ha sido capaz de absorber la presión reputacional con tanta eficacia, mientras que el Comité Olímpico Internacional parece más expuesto?

La respuesta está en la estrategia. Tras la crisis de corrupción de 2015, la FIFA actuó rápidamente para reconfigurar su modelo de patrocinio. Cuando socios tradicionales como Sony y Emirates se retiraron, fueron reemplazados por grandes corporaciones chinas como Wanda y Vivo, junto con empresas respaldadas por Estados de Oriente Medio como Saudi Aramco y Qatar Airways.

Estas asociaciones no están impulsadas únicamente por el retorno comercial. Para los patrocinadores vinculados al Estado, la visibilidad global y la influencia geopolítica suelen pesar más que la rentabilidad. El patrocinio se convierte en una herramienta de poder blando. A cambio, la FIFA ofrece derechos de organización y exposición mundial, situando las preocupaciones sobre derechos humanos en un plano secundario.

El modelo olímpico es diferente.

El programa TOP del COI depende en gran medida de corporaciones multinacionales como Coca-Cola, Visa, Toyota, Samsung e Intel. Estas empresas operan en mercados impulsados por el consumidor, donde la imagen de marca, la sensibilidad reputacional y la confianza pública afectan directamente al rendimiento.

La decisión de Toyota de no renovar su histórica asociación TOP después de París 2024 ilustra la sensibilidad del patrocinio olímpico ante consideraciones reputacionales. La compañía citó preocupaciones que incluyen la creciente complejidad del entorno olímpico y la evolución de la relación entre el COI y los atletas.

Este contexto ayuda a explicar el creciente acercamiento del COI a China.

La presidenta del COI, Kirsty Coventry, junto con altos dirigentes del movimiento olímpico, viajó recientemente a Pekín y Guangzhou para reunirse con autoridades chinas, incluido el presidente Xi Jinping. La visita subraya una dirección estratégica más amplia y una posible diversificación de alianzas.

Desde la perspectiva institucional del COI, China ofrece un entorno operativo altamente predecible, planificación de infraestructuras a largo plazo y un fuerte apoyo gubernamental a los grandes eventos deportivos. Estas características proporcionan certidumbre organizativa para proyectos que requieren planificación prolongada e importantes inversiones públicas.

China también representa una escala sin precedentes. Una importante iniciativa lanzada en cooperación con el China Institute of Sport Science busca involucrar a hasta 100 millones de personas a través de programas comunitarios y de participación deportiva digital de aquí a 2028.

Para el movimiento olímpico, esto va más allá del desarrollo de base. Representa el acceso a uno de los mayores públicos potenciales del mundo en un momento en que la participación juvenil y la audiencia de los deportes tradicionales en varios mercados occidentales enfrentan presiones estructurales y un declive a largo plazo.

Coventry describió a China como un socio fuerte y fiable. El valor político de esa relación es evidente. Ofrece estabilidad y alcance, pero también plantea cuestiones más profundas.

Pero esta estabilidad tiene un coste

En su 146ª sesión en Lausana, el COI aprobó cambios significativos en la Carta Olímpica como parte de su estrategia “Fit for the Future”. Las reformas refuerzan el principio de neutralidad e introducen mayor flexibilidad para configurar el programa olímpico en función del atractivo global y los costes.

El énfasis en la neutralidad pretende proteger al deporte de interferencias externas. Algunos gobiernos, organizaciones de derechos humanos y observadores de la gobernanza sostienen que este enfoque podría producir el efecto contrario. Al evitar posicionamientos claros sobre conflictos globales y cuestiones de derechos humanos, el COI podría estar incurriendo en una forma de posicionamiento político que favorece indirectamente a determinados actores.

Aquí es donde reside la verdadera debilidad.

El desafío ya no consiste simplemente en mantener la neutralidad. Una cuestión cada vez más debatida en términos de gobernanza es si la neutralidad puede seguir funcionando tal como fue concebida originalmente en un entorno geopolítico donde el deporte, la diplomacia y la influencia global están cada vez más interrelacionados.

Si el COI logrará mantener ese equilibrio sigue siendo incierto. Lo que parece cada vez más evidente, sin embargo, es que la gobernanza olímpica del futuro será juzgada no solo por el éxito deportivo, sino por la capacidad de la institución para conciliar la sostenibilidad comercial, la complejidad geopolítica y la legitimidad pública en un entorno internacional en rápida transformación.
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FIFA recorded revenues of $7.5 billion in the four-year commercial cycle leading up to the 2022 Qatar World Cup, setting a new record more than $1 billion higher than the previous cycle linked to Russia 2018, demonstrating that public criticism does not necessarily translate into financial damage.

This raises an important question. Why has FIFA been able to absorb reputational pressure so effectively while the International Olympic Committee appears more exposed?

The answer lies in strategy. After the corruption crisis of 2015, FIFA moved quickly to reshape its sponsorship model. When traditional partners such as Sony and Emirates stepped away, they were replaced by major Chinese corporations like Wanda and Vivo, along with state-backed companies from the Middle East including Saudi Aramco and Qatar Airways.

These partnerships are not driven purely by commercial return. For state-linked sponsors, global visibility and geopolitical influence often outweigh profitability. Sponsorship becomes an instrument of soft power. In return, FIFA offers hosting rights and worldwide exposure while placing human rights concerns lower on its list of priorities.

The Olympic model is different

The IOC’s TOP programme depends heavily on multinational corporations such as Coca-Cola, Visa, Toyota, Samsung and Intel. These companies operate in consumer-driven markets where brand image, reputational sensitivity and public trust directly affect performance.

Toyota’s decision not to renew its long-standing TOP partnership after Paris 2024 illustrates the sensitivity of Olympic sponsorship to reputational considerations. The company cited concerns including the growing complexity surrounding the Olympic environment and the evolving relationship between the IOC and athletes.

This context helps explain the IOC’s growing engagement with China.

IOC President Kirsty Coventry, alongside senior Olympic leadership, recently travelled to Beijing and Guangzhou to meet Chinese officials including President Xi Jinping. The visit underlined a broader strategic direction and a potential diversification of partnerships.

From the IOC’s institutional perspective, China offers a highly predictable operating environment, long-term infrastructure planning and strong governmental support for major sporting events. These characteristics provide organisational certainty for projects that require long-term planning and significant public investment.

China also represents unmatched scale. A major initiative launched in cooperation with the China Institute of Sport Science aims to engage up to 100 million people through community-based and digital sport participation programmes by 2028.

For the Olympic Movement, this extends beyond grassroots development. It represents access to one of the largest potential audiences in the world at a time when youth engagement and traditional sports viewership in several Western markets are facing structural pressure and long-term decline.

Coventry described China as a strong and reliable partner. The political value of that relationship is clear. It offers stability and reach, but it also raises deeper questions.

But this stability comes at a cost

At its 146th Session in Lausanne, the IOC approved significant changes to the Olympic Charter as part of its Fit for the Future strategy. The reforms reinforce the principle of neutrality and introduce more flexibility in shaping the Olympic programme based on global appeal and cost.

The emphasis on neutrality is intended to shield sport from external interference. Some governments, human rights organisations and governance observers argue that this approach risks producing the opposite effect. By avoiding clear positions on global conflicts and human rights issues, the IOC may be engaging in a form of political positioning that indirectly favours certain actors.

This is where the real weakness lies

The challenge is no longer simply about maintaining neutrality. An increasingly debated governance question is whether neutrality can continue to function as originally conceived in a geopolitical environment where sport, diplomacy and global influence are becoming progressively intertwined.

Whether the IOC ultimately succeeds in maintaining that balance remains uncertain. What appears increasingly evident, however, is that future Olympic governance will be judged not only by sporting success, but by the institution’s ability to reconcile commercial sustainability, geopolitical complexity and public legitimacy within a rapidly changing international environment.