JUDO
EN JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE 1974-2026 Y SU
MEJOR PARTICIPACIÓN EN
SAN
SALVADOR 2002
Santo
Domingo, República Dominicana.- Finalizada la participación de la disciplina de Judo en
estos XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, los que iniciaron
el 24 de julio y concluirán el 8 de agosto, donde algunas versiones interesadas
quieren priorizar la misma como la más fructífera de esta disciplina desde su
inicio en el medallero en 1974 hasta la fecha.
Es bueno ceñirnos a las estadísticas para que los sentimientos o las
descalificaciones sin fundamento no nos hagan caer en errores que pudieran
tergiversar la historia sin ver con relevancia la época, los aportes económicos,
calidad de atletas y capacidad de los entrenadores, entre otros muy importantes
factores.
Esta vez las competiciones se realizaron en la Casa Nacional del Judo Ingeniero
Jaime Casanova Martínez del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte de esta ciudad
Primada de America, donde el país es anfitrión por tercera vez.
La Republica Dominicana inicio estas participaciones medallisticas en los XII
Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 1974, cuyo lema era “Compromiso
de Todos”, donde en solitario se logro una medalla de bronce.
Para los XIII Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en la ciudad de
Medellin, Colombia en esta nueva incursión repetimos la medalla bronceada para
continuar en el importante cuadro de medallas.
En La Habana 1982 y la versión número catorce el judo dominicano no vio acción ya
que el para ese entonces presidente del Comité Olímpico Dominicano (COD), ingeniero
Roque Napoleón Muñoz, y el profesor Sixto Rafael Inchaustegui Rodríguez,
presidente de la Federación Dominicana de Judo del Kodokan (Fedojuko), no
pudieron armonizar sus diferencias, probablemente personales, quedando esta
disciplina de origen japones fuera del magno evento regional.
La suerte estaba echada pues para los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe,
Santiago 86, el judo retorno de una manera significativa al lograr dos de oro,
cuatro de plata y ocho de bronce, totalizando catorce preseas y de esta manera
la disciplina aporto el 75 por ciento del medallero de la delegación dominicana.
Resaltar que era la primera vez que el judo femenino se incluía en esta antigua
justa regional.
Los XVI Juegos Centroamericanos y del Caribe 1990 tuvieron su sede en ciudad de
México y donde el judo dominicano totalizó nueve preseas con cuatro
de plata y cinco de bronce.
Para 1993 los
juegos fueron a Ponce, Puerto Rico y esta vez nos colocamos con 11 preseas
repartidas en cinco de plata y seis de bronce en la versión número diez y siete
del certamen más antiguo a nivel centroamericano y del caribe.
A Maracaibo,
Venezuela 1998, le fueron asignados los juegos en su
versión número XVIII oportunidad en que logramos 12 preseas con
cuatro de plata y ocho de bronce.
Los XIX Juegos
Centroamericanos y del Caribe, San Salvador 2002, el judo dominicano
se alzó con 6 medallas de oro, 4 de plata y 4 de bronce,
totalizando 14 preseas, para dominar ampliamente el certamen atlético en ambas
ramas y así declararse campeón absoluto. La opción máxima de medallas era de 18
preseas para una efectividad marcada por un 78 por ciento.
Para Cartagena 2006 en la versión número 20 los peladores
dominicanos obtuvieron una presea dorada, seis de plata y cinco de bronce,
totalizando 12 metales, una excelente participación en ambas ramas.
La versión de Puerto Rico, Mayagüez 2010 fue una significativa participación en
que el judo dominicano con 13 preseas hicieron la marcada diferencia entre
otras delegaciones con un oro, cuatro plata y ocho bronce donde Cuba no estuvo
presente agotando la versión número veinte y uno.
En Veracruz 2014
tuvimos un marcado retroceso pues las preseas alcanzadas fueron cinco de plata
y cuatro de bronce dejando atrás las medallas doradas que habíamos conquistado
de manera consecutiva en 2002, 2006 y 2010, esta fue la versión número veinte
y dos.
De Barranquilla
2018 y la versión número veinte y tres la que consideramos exitosa con sus tres
preseas doradas, tres de plata y seis de bronce y así sumar 12 metales.
El Salvador 2023
en la versión veinte y cuatro la participación dominicana fue con cuatro plata
y cinco de bronce totalizando nueve preseas en una pobre presentación.
Ahora en 2026 con tres medallas de oro, dos de plata y siete de bronce la
escuadra dominicana, femenina y masculina, hicieron un importante aporte al
medallero de la disciplina y a la delegación dominicana, iniciando, al igual
que en Santiago 86 con dos preseas doradas en la manos de Andrea Confesora Hernández
e Ines González, vegana y azuana, respectivamente.
Sin duda alguna El
Salvador en 2002 fue un hito para el judo dominicano siendo la mejor
participación hasta la fecha con 6 preseas de oro, cuatro de plata e igual
cantidad de bronce totalizando las 14 preseas empatando con Santiago 1986 en
cantidad de medallas, pero mejorando sustancialmente en la calidad de estas.
En 2026 los dirigentes del patio han tenido todo el apoyo económico y de
facilidades en la preparación de los atletas, de organismos oficiales
estatales, olímpicos, empresariales e internacionales en contraste con
versiones de los años ochenta, noventa y el inicio de la década de comienzo de
siglo.
Ojala que los teóricos del patio no
saquen a relucir que las medallas de San Salvador 2002 no tienen valor porque
Cuba no fue al igual que Mayagüez 2010 pues sería lo mismo que decir sobre los
medallistas olímpicos de Moscú 1980 y Los Ángeles 1984 donde los Estados
Unidos no asistió a Moscú 1980 y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS) se ausentó de Los Ángeles 1984; dejan de ser Campeones Olímpicos?
Seria lo mismo que decirle a Dulce María Piña, José Vicbart Geraldino, José de Jesús
Vázquez, entre otros, que sus medallas obtenidas en eventos donde Cuba no participó,
carecen de calidad.
En el país
debemos de acostumbrarnos a valorar las acciones deportivas en
el debido contexto de la estadística, de las medallas que
otorga el certamen en cada disciplina, de las
posibilidades reales de medallas de acuerdo a los
experimentados técnicos en cada área, de las medallas que
realmente se logran para contrastarlas con la proyección de los técnicos, de la
composición de la delegación, de la inversión monetaria por equipo o
por atleta, etc., y de situaciones médicas, sicológicas, y
los cambiantes tiempos de una era de modernidad y de la información, etc.
Cabe resaltar que no es lo mismos competir en una planilla en deportes de
combate con 10 o 18 adversarios que en otra de 6 u ocho.
















